La política no es un juego que para ganar, si para ello se renuncia a la conciencia ética y moral. Sin principios la política acaba siendo un conjunto de mentiras, falsedades y de actos tendientes a justificar la inmoralidad, la indignidad, la corrupción y la impunidad. Los principios son irrenunciables para los desean servir patrióticamente al país. Los políticos que usan la política para su interés personal, sus familiares y amigos, prefieren traicionar sus conciencias, construyendo su poder desde la mentira o las verdades a medias. La democracia se fundamenta en conceptos éticos del bien común, transparencia, solidaridad y responsabilidad, manteniendo una relación indiscutible entre lo que se dice y lo que se hace. No se puede justificar lo injustificable a cambio de pretender ante lo corrupto, impunidad, no se puede renunciar a los principios izando la bandera del utilitarismo electoral, soslayando la memoria histórica, renegando de la conciencia política y abandonando los principios éticos. “La política es el camino para que los hombres sin principios puedan dirigir a los hombres sin memoria”. Voltaire.

Pablo José Giunta

pjg1940@yahoo.com.ar